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11/02/2019 - Noticias del sector

La competitividad cambiaria del sector exportador argentino se encuentra comprometida debido a la máxima presión tributaria de la historia

Este año la competitividad de los sectores exportadores argentinos tiene una elevada probabilidad de terminar siendo menor que la registrada en 2018 en cualquier escenario cambiario.

“La lógica del gobierno es que el dólar saltó mucho y que entonces el sector agroexportador pasó a ganar más y, por ende, debe contribuir con el resto de la sociedad. Sin embargo, la realidad es otra: el gobierno nacional tiene que hacer un ajuste fiscal de 2,4% del PBI para cumplir la meta del FMI y cómo se decidió casi no bajar el gasto, todo el ajuste vuelve a recaer sobre el sector privado, al cual se le suben los impuestos como nunca, alcanzándose la máxima presión tributaria de la historia”, indica el último semanario de la consultora Economía & Regiones.

Un escenario optimista que contemple un tipo de cambio que no supere los 41 $/u$s en junio de 2019 y una inflación que descienda desde el 3,0% de enero pasado a 2,0% en junio próximo, generaría para la exportación una competitividad cambiaria a mediados de este año similar a la presente en agosto de 2018 (cuando el tipo de cambio nominal promedio mensual fue de 30,1 $/u$s).

Si en el segundo semestre del año el tipo de cambio no supera los 43 $/u$s y la inflación sigue bajando hasta un 1,6% mensual (29% interanual en diciembre de 2019), la competitividad cambiaria del sector exportador argentino se ubicaría en niveles similares a los de julio de 2018 (cuando el promedio de tipo de cambio fue de 27,6 $/u$s).

“Pero la existencia del actual impuesto universal a las exportaciones, que no estaba presente en 2018, reduce la competitividad del sector exportador”, apunta el informe de Economía & Regiones.

“Lo más probable es que con estabilidad cambiaria, la competitividad precio del sector exportador a fines de 2019 termine siendo más baja que a mediados 2018, antes que el dólar saltara de 28 a 40 $/u$s. En ese sentido, lo único que podría cortar este deterioro de la competitividad precio del sector exportador sería una suba de los precios de los commodities exportables”, añade.

Otro escenario probable para 2019 es una disparada del tipo de cambio promovida por el surgimiento de un factor imprevisto en la actualidad. “Un nuevo round cambiario volvería a ser más de lo mismo, como en 2014, 2016 y 2018. Pan para hoy, hambre para mañana”, explica el informe de la consultora.

“Un nuevo salto del dólar tan sólo daría un poco más de nuevo oxígeno momentáneo, pero indefectiblemente se agotaría rápidamente una vez más. Es decir, que vuelva a saltar el dólar no es solución de nada, sino tan sólo un poco más de nuevo y esporádico aire para el sector exportador, que indefectiblemente volverá a agotarse rápidamente (por la aceleración inflacionaria)”, agrega.

“Argentina tiene una dimensión de sector público que no puede sostener y eso mata la competitividad. En este marco, un sector público sobredimensionado, que se financia con presión impositiva, inflación y alta tasa de interés, es quien aniquila la competitividad del sector exportador en particular y de todos los sectores económicos en general. Argentina tiene un sector público que inviabiliza al sector privado”, asegura Economía & Regiones.

“El Estado argentino ahoga a los privados con una presión tributaria y una batería de regulaciones e impuestos que no dejan ganar dinero produciendo, comerciando y por ende, desincentiva la acumulación de capital, la inversión, el crecimiento y la generación de empleo. Es el Estado el gran destructor de la competitividad; no hay receta económica que pueda contrarrestarlo. El Estado argentino tiene un tamaño inviable”, indica.

“En definitiva: hay que tener en claro que hasta no se reduzca el Estado y se baje el gasto público, no se podrá eliminar y bajar impuestos. Sin eliminar y bajar impuestos, no hay chances de que el sector exportador, el sector agroexportador, las economías regionales y la economía en general sean competitivos”, concluye el informe.

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